Ubicada en Castelldefels, a pocos minutos del mar, esta vivienda contruida en 1975 nace de una voluntad clara: respetar la esencia original de la casa y el entorno. Reinterpretarla desde una mirada contemporánea, cálida y mediterránea.
El proyecto parte de la relacion con el entorno, la luz y los materiales nobles. La madera, el microcemento y los acabados continuos contruyen una atmosfera serena donde cada elemento dialoga con el siguiente desde la coherencia y la continuidad.
Más que una reforma, la casa se plantea como un ejercicio de integracion: materiales honestos, geometrias limpias y soluciones ocultas que permiten que la arquitectura respire con naturalidad.
La proximidad al mar marcó el lenguaje material del proyecto. Buscábamos una vivienda luminosa, cálida y atemporal, donde interior y exterior compartieran una misma sensibilidad.
Desde el inicio tuvimos clara una idea: todo debía convivir con coherencia. Cada decisión desde los revestimientos hasta la iluminacion o la grifería responde a una misma narrativa material y arquitectónica.
La casa se contruye desde la continuidad visual y la calma,eliminando interrupciones innecesarias y permitiendo que los espacios fluyan de forma natural.
El microcemento y la madera contruyen el lenguaje material de la vivienda. EL pavimento continuo se extiende por la cocina, salón-comedor y baños, reforzando una estructura limpia y serena del espacio.
Todo el almacenamiento se resuelve de forma integrada: armarios ocultos , puertas enrasadas y superficies continuas permiten que la arquitectura respire sin interrupciones.
El núcleo del proyecto el "cubo" revestido íntegramente en madera , una pieza arquitectónica que organiza la vivienda y articula la transición entre las zonas comunes y los espacios privados. Más que un volumen funcional, actúa como elemento estructurador del recorrido interior, aportando ritmo, profundidad y continuidad.
La relación con el entorno mediterráneo también se traslada al exterior mediante un alistonado de madera y una tarima de ipe que acompañan la arquitecura con naturalidad.
Las ventanas de madera lacadas con el wine dark de Farrow & Ball aportan profundidad cromática y carácter, manteniendo visible la textura natural de la veta y reforzando el vínculo entre el interior y exterior.
La iluminación de Marset, junto con la grifería y mecanismos en acero mate de icónico, acompañan el proyecto desde la sobriedad y la precisión material. Cada encuentro y trancisión fue trabajado cuidadosamente para mantener coherencia visual y la atmósfera serena que define la vivienda.